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martes, 25 de noviembre de 2008

Patas Arriba

Todo patas arriba, todo al revés, todo invertido en el espacio, contrario al orden natural del mundo, quién sabe si antagónico también a los seres humanos.
Percibo todo lo que me rodea dado la vuelta, perturbado. Como si formásemos parte de un juego macabro en que, para jugar, hay que hacerlo todo mal. Y si pretendes infringir las normas, ah, lo siento, perdiste. Eso te pasa por antisistema y revolucionario, por loco-cuerdo.
Quizá por eso es bueno darse la vuelta uno mismo de vez en cuando, o todos los días, o cada instante. Situarse cabeza a tierra, los pies apuntando al cielo, y divisar un horizonte en la dirección y sentido auténticamente verdadero; las raíces bien fuertes aferradas a la tierra, el sol arriba, gobernando los días y, la luna, dando sentido a la oscuridad. Ciclos perfectos.
Yo al revés, para disfrutar del orden perdido o renunciado por todos los no-bichos del planeta, empeñados en imponer sus falsas normas, sus mentiras. Yo mirando al mundo como siempre debió permanecer.

jueves, 16 de octubre de 2008

Esperanzas y utopías

Sobre las virtudes de la esperanza se ha escrito mucho y parloteado mucho más. Así como sucedió y seguirá sucediendo con las utopías, la esperanza ha sido siempre, a lo largo de los tiempos, una especie de paraíso soñado de los escépticos. Y no sólo de los escépticos. Creyentes fervorosos, de los de misa y comunión, de ésos que están convencidos de que llevan sobre sus cabezas la mano compasiva de Dios defendiéndolos de la lluvia y del calor, no se olvidan de rogarle que cumpla en esta vida al menos una pequeña parte de las bienaventuranzas que prometió para la otra. Por eso, quien no está satisfecho con lo que le cupo en la desigual distribución de los bienes del planeta, sobre todo de los materiales, se aferra a la esperanza de que el diablo no siempre esté detrás de la puerta y de que la riqueza le entrará un día, más pronto que tarde, por la ventana. Quien todo lo ha perdido, pero tuvo la suerte de conservar por lo menos la triste vida, considera que le asiste el humanísimo derecho de esperar que el día de mañana no sea tan desgraciado como lo está siendo el día de hoy. Suponiendo, claro, que haya justicia en este mundo. Pues bien, si en estos lugares y en estos tiempos existiera algo que mereciese semejante nombre, no el espejismo habitual con que se suelen engañar los ojos y la mente, sino una realidad que se pudiese tocar con las manos, es evidente que no necesitaríamos andar todos los días con la esperanza en los brazos, meciéndola, o meciéndonos ella a nosotros en los suyos. La simple justicia (no la de los tribunales, sino la de aquel fundamental respeto que debería presidir las relaciones entre los humanos) se encargaría de poner todas las cosas en sus justos lugares. Antes, al pobre que pide al que se le acababa de negar la limosna, se le añadía hipócritamente que “tuviera paciencia”. Pienso que, en la práctica, aconsejarle a alguien que tenga esperanza no es muy diferente de aconsejarle que tenga paciencia. Es bastante común oír decir a los políticos recién instalados que la impaciencia es contra-revolucionaria. Tal vez lo sea, tal vez, pero yo me inclino a pensar que, al contrario, muchas revoluciones se perdieron por demasiada paciencia. Obviamente, no tengo nada personal contra la esperanza, pero prefiero la impaciencia. Ya es hora de que ésta se note en el mundo para que aprendan algo ésos que prefieren que nos alimentemos de esperanzas. O de utopías.




José Saramago.

domingo, 5 de octubre de 2008

Malos y buenos bichos

Hoy leí en algún lugar que alquien se autocalificaba, entre líneas, (la pedantería del necio es así, pedantemente sutil), de "buena persona", por supuesto con modestia y poniendo el calificativo en boca de la tercera persona del plural: ellos, los demás, el resto, todos... Ellos lo dicen, yo lo comparto y lo repito porque es verdad, soy buena persona. Alguien tendría que preguntarle ¿quién lo dijo exactamente?, ¿no serás tú mismo?

A raíz de tan osada autocalificación de uno mismo estuve pensando acerca de las buenas personas. En primer lugar, afirmo rotundamente que existen, claro. Y, sobre todo, las distinguimos a través de la comparación con las "malas personas", que también existen. En algún caso, las considero individuos independientes y diferenciados . Por ejemplo, indudablemente Jorge Bush es una mala persona, con seguridad, y la Madre Teresa de Calcuta era todo lo contrario. Pero no siempre está tan claro el asunto...

Quizá la mayoría de los mortales nos encontremos en la peligrosa cuerda floja, intentando mantener un equilibrio moral y justo que continuas situaciones pretender arrojar al vacío. Quizá no siempre se pueda uno deslizar por el finísimo camino todo lo etéreo y fluído que le gustaría. Quizá es inevitable caer a la red, afortunamente, la hay. Forma parte del aprendizaje hacia el conocimiento, el bien y el mal se distingue durante el espectáculo, nadie nace siento trapecista del Circo del Sol.

Gioconda Belli en su último libro " El Infinito en la Palma de la Mano", invita a la reflexión sobre el conocimento del bien y del mal, la responsabilidad sobre las propias decisiones y la valentía frente a los retos del destino, la incertidumbre frente a lo desconocido y ante los recovecos de lo semiconocido. Muy recomendable si quereis tener una visión diferente de la historia de Adán de Eva en el comienzo de los tiempos.

Así que volviendo al principio, prefiero que las buenas o malas personas sean reconocidas por los demás, no por uno mismo. Demasiado presuntuoso autocalificarse y más, sin haber cumplido los treinta. Puede que las buenas acciones de las que nos sentimos tan orgullosos no sean más que la compensación por los malas del pasado y por las que están por llegar.

Os animo a probar el más difícil todavía...

Por cierto, se acabó la prolongada ausencia.

martes, 8 de abril de 2008

5000 años

Hace algún tiempo apareció en un diario la noticia de que habían hallado en una excavación arqueológica dos cadáveres, un hombre y una mujer, enterrados bajo la nieve, en bastante buen estado de conservación dada su antigüedad, más de 5000 años. Para muchos lo peculiar de este hallazgo, aparte de su indudable valor para descifrar la evolución de esta especie en la que a mi pesar me incluyo, era el hecho de que los dos cuerpos permanecían abrazados…
Alguna explicación absurda tendrán muchos para esta circunstancia, como que murieron de frío… yo me uno a la opinión de Pedro Guerra y prefiero pensar que simplemente estaban enamorados y su amor resistió guerras, glaciaciones y peleas conyugales.
Para estos tiempos de agnosticismo, egoísmo y separación de bienes me sigo zambullendo en los ríos del romanticismo, en sus amainadas aguas y en sus remolinos, dejando que su cauce me lleve, despacio, a raudales, al ansiado mar donde todos terminaremos y del cual procedemos.

5000 años es un tema incluido en el último trabajo de Pedro Guerra, “Vidas”. El viernes 4 de abril tuve el placer de asistir al recital que ofreció en Rivas- Vaciamadrid. Un ambiente alucinante. “De Rivas al cielo”, proclamó Luís Pastor… ahí queda.

martes, 4 de marzo de 2008

Canto a la muerte, canto a la vida entera


"¿Cuántas cosas hacemos por nosotros y cuántas por los demás? ¿Cuántos pesares lloramos por lástima a nosotros mismos, más que por verdadero dolor al hecho en sí? ¿Por qué nunca nos prepararon para asumir la muerte, cuando es tan natural como la vida? ¿Por qué nos aferramos tanto a la vida si no nos pertenece? ¿Por qué en lugar de disfrutarla y exprimirla hasta la última gota, nos quedamos contemplándola de lejos sin participar en ella? ¿Por qué estamos esperando el día menos pensado para vivir en plenitud? ¿Por qué somos tan inconscientes de la vida mientras se nos escapa entre los días? ¿Viviríamos más intensamente un día si supiéramos que es el único que nos queda? ¿Por qué nos cuesta aceptar que la confirmación de haber muerto pasa por haber vivido? ¿Por qué hay gente que muere sin haber vivido? ¿Por qué hay gente que vive sólo esperando la muerte?..."


Angela Becerra. "De los Amores Negados".

miércoles, 13 de febrero de 2008

Aliento de mi vecino

En estos tiempos preelectorales me surgen dudas y contradicciones que alteran mi "carma", me siento preocupada y obsesionada por hacer lo que debo según mis principios y valores. Parece sencillo, pero el ser humano alienado por las mentiras que nos rodean es débil y, a veces, hasta racional... y cuestiona. Bueno, como ya he dicho en varias ocasiones es un deber hacerse preguntas. De algunas encontramos la respuesta y nos alivia, de otras, las más importantes quizá, sea más difícil, pero no importa, mañana podemos seguir meditanto sobre ellas.

Mi reflexión se centra en la dicotomía de votar en quien siempre confié (dentro de la relativa desconfianza a todo lo que huele a palabras vacías y mentiras) o lanzarme a la revolución del "Ensayo sobre la Lucidez" y no votar, qué carajo, a ver si todos hacen lo mismo que yo y creamos un país de anarquismo filantrópico y hermandado.
Incluso incluiría una tercera opción que reconozco siempre rechacé, pero que esta vez llegué a plantearme por puro pánico que me entraba al pensar que el otro "zezeante", Rajoy, llegase a gobernarnos y representarnos. Sí, llegué plantearme hacer uso de la mentira del voto últil. Pero muy superficialmente, porque me imaginaba cogiendo la "papeleta trampa", depositándola en la urna y me invadía una sensación de abatimiento y derrota personal que me convencía de que no, que no podía hacerlo.
He de agradecer, entre otros, a Alberto San Juan, que me dió, sin saberlo él, claro está, el aliento ajeno que, a veces, necesitamos para seguir confiando en que no estamos solos en medio de un montón de gente.

Quiero transcribir una parte de la entrevista que he leído de él por si le abriga a alguien como ha hecho conmigo:

P. Dicen que las ideologías han muerto, ¿qué significa ser hoy una persona de izquierdas?

R. Para mí, ser de izquierdas es creer en la posibilidad de alcanzar la fraternidad universal sin necesidad de ninguna forma de control, imposición o represión estructural. Sólo creo en dichas actitudes cuando son tomadas libre y conscientemente por un individuo para aplicárselas él mismo. Es creer que no hay seres malos y seres buenos, sino situaciones malas y situaciones buenas. La desigualdad social, un mundo dividido en ricos y pobres, es una situación mala que, inevitablemente, genera malos comportamientos. Es creer en una sociedad donde lo humano sea prioritario y, por tanto, no existan clases sociales ni bandos enfrentados. Es creer en una sola humanidad de mil colores, en la vida como una celebración, con sus pérdidas y dolores.

P. Del Gobierno de Aznar dijiste: «Parece que sólo trabaja por la infelicidad de sus ciudadanos, toda su política se basa en la violencia: inmigración, guerra de Irak...». Finaliza ahora otra legislatura. ¿Para quién ha trabajado el Gobierno socialista?

R. El PSOE gobierna una sociedad construida sobre principios capitalistas, donde lo humano está sometido a la productividad y donde los beneficios no se reparten de una forma equitativa. El actual gobierno no es revolucionario, evidentemente, no pretende cambiar las bases de las actuales relaciones entre los hombres, pero tiene una sensibilidad social infinitamente mayor que el PP y, de alguna manera, probablemente participa de la utopía del humanismo. En cualquier caso, siempre he votado y seguiré votando a Izquierda Unida.

viernes, 1 de febrero de 2008

Contra los éxodos existenciales

Vengo observando un denominador común en todo cuanto me rodea desde hace algún tiempo, nunca mejor dicho. La lucha contra el tiempo.
El coche de la mayoría corre más que el mío, internet navega fugaz con el adsl, el metro vuela en la capital, los velocistas siguen batiendo records, la productividad china sigue creciendo, la capa de ozono no y mis ahorros tampoco... pero son la excepción de toda regla.
La vertiginosa aceleración presente es fruto de la lucha constante del hombre contra el tiempo. Ya muchos controlan el espacio, exterior e interior, otros claro, son despojados de él. Pero, ¿qué pasa con el tiempo?, ¿conseguiremos controlarlo también?.
Una reflexión del maestro zen Chuang-Tzu, de hace 2.500 años, parece muy inspiradora. Cuenta que había una persona que quedaba tan perturbada al contemplar su sombra y tan malhumorada con sus propias huellas, que pensó que era mejor librarse de ambas cosas. Utilizó el método de la fuga, tanto de una como de las otras. Se levantó y se puso a correr, pero siempre que ponía su pie en la tierra aparecía la huella, y la sombra lo seguía sin la menor dificultad. Atribuyó su error a que no estaba corriendo como debía. Entonces se puso a correr más velozmente, y sin parar... hasta que cayó muerto. Su error, comenta el Maestro, fue no haberse dado cuenta de que sólo con pisar en un lugar sombrío, su sombra hubiera desaparecido, y que si se hubiera quedado quieto, ya no habría habido más huellas que le siguieran...


¿No es eso lo que se impone hacer hoy? ¿Hacer una parada? Ahí está el secreto de la felicidad y de la ansiada paz interior.

domingo, 6 de enero de 2008

Navidad Quijotesca

Estas navidades empezaron como todas, con las luces navideñas por las calles un mes antes, aquí en Talavera ya lucían el 1 de diciembre. Además aparecieron las caóticas aportaciones vecinales en las terrazas; frente a mi balcón colocaron un corazón luminoso y otras composiciones brillantes sin ningún criterio estético que me recordaban cada atardecer que el ahorro energético nos los pasamos por ahí. Al derroche de luces puticlubescas le sumé un ataque de pánico ocasionado por la poco afortunada decisión de dirigirme a un centro comercial un sábado por la tarde, ya, ya sé, ¿a quién se le ocurre?. Mi crisis se auguraba cuando divisé a lo lejos a un padre intentando empujar a presión una caja gigantesca (algún tanque en miniatura para su hijo) en el maletero de su coche sin éxito. Pero como diría mi madre: “esto tiene que entrar…”.
Aún no me había sumergido en la vorágine consumista, estaba en la puerta. Inevitablemente, a los dos minutos de inmersión, los empujones y los gritos me hicieron salir de allí al más puro estilo Harrison Ford en el “fugitivo”, comencé a correr en busca de aire fresco como alma que lleva el diablo.
Ahí surgieron mis anhelos de pasar unas no navidades en Marruecos, lejos de esta locura católica occidental. Finalmente truncadas, otro año será.
Pero estuvo bueno. En el pueblo, la reserva manchega que aún perdura, los encuentros y bienvenidas dieron sentido a unas fiestas en las que siempre me acecha la tristeza, pero que también me traen regalos. Uno de ellos vino de Cuba aunque es chileno. Y me contó una bonita historia que le sucedió de adolescente, después de muchos piscos en su Santiago natal. Al llegar el momento de volver a su casa por la noche, me aseguró que estaba desorientado, sin saber que camino tomar, cuando apareció Don Quijote, el mismísimo caballero hidalgo, a lomos de su imponente caballo blanco y le dejó en la puerta de su casa, entrega a domicilio, sano y salvo, como no podía ser menos.
Fue bonito tener el placer de llevarle a los molinos de Campo de Criptana el día de Navidad, verle emocionado sin poder creerlo, “¡Estoy en los molinos del Quijote!, cuando lo cuente por ahí no lo van a creer”, exclamaba con entusiasmo.
Bonito también ver a Encarna tan feliz, tenía ganitas de verla así. Les deseo lo máximo para su aventura común.

También hubo noticias inesperadas de casamiento, sobrino correteando por el pasillo, sueños de viajes que quizá se culminen, visita a Granada con embutido y frío, nostalgias de gente querida que no está, llamadas sorpresa y “galleo” después de mil años. Recibir el año nuevo en la cocinilla, con los amigos más queridos fue muy lindo. Faltaba Ruth, se quedó en Cuenca dormida cuando le quedaban tres folios, pero cuando apruebe la oposición prometió recompensarnos. Mucha suerte, bonita, ésta es la tuya, te lo dice una bruja.
Y, para la sorpresa de todos los presentes, una de las estampas navideñas más entrañables en mi familia hizo su aparición a las seis y media de la mañana del año nuevo: la brisca. Después de salir por ahí toda la noche, con la consiguiente borrachera mal, terminamos jugando a la brisca en la cocina de casa con mis padres, que se levantaron de la cama a esas horas para “echar unas manos”. Que te maten el tres de muestra en ese estado no es muy agradable, lo aseguro.
Así pasaron estas vacaciones, dejando un año que como todos hará historia y abrazando el dosmilocho con la ilusión de todo lo nuevo, lo que está por venir…

Los mejores deseos para mi gente, la que está y la que no, todos siguen presentes en mi corazón y me dan fuerza.

martes, 4 de diciembre de 2007

Despedida


Te llevaron de la mano, como cuando salíais al recreo, reíais, vivíais y todo estaba por llegar.

Te lloraron, cayeron ríos de tristeza porque siempre faltará alguien.

Te querrán porque el amor es lo único que no muere.

Buen viaje, Felipe.

Donde esté tu alma noble velará por ellos, por tus AMIGOS.

miércoles, 13 de junio de 2007

Adioses y bienvenidas

Hay mañanas de bienvenidas, de sonrisas escondidas en las esquinas, de faltar tiempo para amar tanto y otras tardes de adioses, de palabras ahogadas que no logran salir, de mutilaciones. Estas tardes de junio son de despedidas, de muertes, como el mes presente... que despide el esplendor primaveral para dar paso al ocaso. Ahora se inicia el lento declive de los días hacia diciembre, como si un espejo devolviera la imagen invertida de los meses pasados, en los que todo ha ido a más: más luz, más calor, más verdor, más vida.
Pero afortunadamente el cambio es con lo único que podemos contar, y los ciclos, tan instintivos, tan perfectos, vuelven una y otra vez. Así que brindo por el cambio, que traerá nuevas primaveras, quizá con esquinas rotas, pero primaverales.

martes, 5 de junio de 2007

Naufragio

En la catástrofe del naufragio, me olvidé de revisar los cajones, de acomodar los pensamientos, de buscar el cielo...Pero afortunadamente, solo hay que mirar hacia arriba para encontrarlo.